21 marzo 2006

En el cielo de los perros...que lata vas a dar con tus toses!!!


4-10-1993 / 24-02-2006




























-“¡¡Qué caja más grande!! ¿Qué es? ¿Es un perrito?”
-“No un perrito no Marta, un elefante….”


Puente de noviembre de 1993. Regalo por adelantado de reyes de parte de la familia Escolano al completo: papá, mamá, primas, novios, tios, Terri, Plata… Una caja enorme envuelta con papel de celofán y un lazo rosa arriba.

-“A la de tres levantamos las dos la tapa ¿eh Marta?”
-“¡¡¡Ahhhhhhhhhh!!!¡¡¡Mamááá!!! ¡¡¡Un perrito!!! ¡¡¡Papááá´!!! ¡¡¡¿¿¿Pero nos lo podemos quedar de verdad???!!!! ¿¿¿Es para nosotras de verdad???”

Y ese fue el principio de la historia. Así aterrizó Cocko en la casa Escolano Serrano. Por fin, tras 11 y 13 años respectivamente de machaque y varias cartas de Reyes con una única petición escrita: “ Un perrito” nuestra insistencia tuvo su recompensa.

Las primas, siempre al acecho de cualquier camada que naciera, se regalara, se encontraran… encontraron esta cocker de raza que habia sido emparejada con un macho de “raza” también y había tenido cachorritos. Nos salió corpulento Cockito, con rasgos tambien de pointer o breton. Guapo, el más guapo. Ahora cocker puro….es algo que se quedara para siempre en la duda aunque a papá le tocara en lo más profundo cuando alguien le preguntaba: - “ no es de raza ¿verdad?” Entonces él contestaba, siempre muy digno y solemne: -“ Si. Lo que pasa es que hay cóckeres de muchos tamaños, y los hay más grandes y más pequeños”
Di que si papá, que para nosotros Cocko será siempre el cocker con más caché y pedegree de todos!!

Pedían un precio simbólico para garantizar un poco el cuidado del animalito; ingenua mujer, no sabia en manos de quien iba a caer la criaturita!!!! En un sector de la familia Escolano, conocida mundialmente por su parentesco con Noé, donde los perros tienen su sitio asignado en los sofás, donde ellos nunca tienen la culpa y donde la primera frase que se dice en cualquier situación de conflicto es: “ Ay!! Pobre….”, y el nombre del susodicho animal.

-“¿Momo?”
-“No, eso es nombre de chica”
-“Pero que sea un nombre cortito, eh??”
( Mamá siempre aportando su pincelada práctica)
-“¿Bruno?”
-“Si claro, y lo llamamos por la calle y hay un niño al lado que se llama asi…y que vergüenza!”

…Cocko… nombre original ¿no? Creo que el 80% de cockeres con los que me he cruzado por el mundo tenían nombres del estilo: Cocki, Cocke, Cocko, Quecko…..

Geniudo como todo buen cocker, tuvimos que llevarlo al “cole de perros” donde aprendiera a socializarse con otros de su especie. –“Es que lo destetaron con 3 semanas y no está acostumbrado a estar con perros. Y os ha asignado a vosotros el papel de familia”.
Lo comprobamos. El primer mes hicimos turnos con un “walkie-talkie” de bebés para levantarnos a las 5 de la mañana cuando empezaba a llorar para darle un biberón.
Mamá siempre ha dicho que su número ideal eran tres hijos pero se quedó en dos. Hasta que llegó el descolgado.

-“ ¿Es ese Cocko, el perro de la tele?”
Perro artista, estrella de la televisión valenciana, fue el perro acróbata en Alababalá (canal 9).

Perro viajero, amante del coche. Ha hecho turismo por casi toda España, pues en nuestras escapadas veraniegas se convirtió en un requisito más que el hotel admitiera perro.
Fan de Salamanca, sobre todo cuando Dani Maluto creció y dejó de perseguirlo con el matamoscas montado en el triciclo.
Oviedo…..eso era ya otro tema…mucho niño junto revolucionado ante la presencia de esa cosa graciosa, peluda y negra!!! Los niños nunca fueron su fuerte.

Tampoco el agua, que la miraba siempre desde la barrera con recelo, por culpa de un trauma infantil: se cayó en la piscina de las primas en Madrid en el primer febrero de su vida y debió estar a punto de darle una hipotermia.

-“ Pero el perro es vuestro, eh nenas?”
Y lo fue. Mañanas de domingos de resaca con Cocko por la calle. Dias de perros de lluvia a sacar a Cocko. Para deleite de papá y mamá, también era motivo en alguna ocasión de disputillas fraternales: -“ tia, yo lo saque ayer 23.5 min. y tu hoy 22.8min. así que ahora te toca a ti”

–“ Silvia,¿le ha dado tiempo a Cocko a bajarse los pantalones y mear?” Pero bueno, si no hubiera sido por Cocko, hubiera sido por los platos que había recogido cada una después de comer.

Y nos fuimos Marta y yo a estudiar fuera. Y se quedó de rey de la casa con mamá y papá, que por mucho que hayan refunfuñado, lo han disfrutado como enanos.

Nadie me ha recibido nunca ni creo que lo haga como lo hacía él cada vez que volvía a casa! ¡¡Que alegría, que escándalo!! También se daba la situación opuesta: se metía debajo de la mesa con cara de víctima y sin querer saber nada de nadie cuando veía trajinar de maletas: -“Adios Cockito. Hasta dentro de 2 semanas” No se dignaba a salir al descansillo: -“¿Te vas otra vez? Pues no voy a ser yo quien salga a despedirte…” Tampoco lo hizo el 12 de enero de este año…

Hace 3 o 4 años en una revisión en la veterinaria nos dijeron que tenia hipertrofia ventricular, que por eso se le encharcaban los pulmones y que por eso tosia tanto. -“ En unos meses se puede morir”

Pues no. Cambiamos de veterinario. Se convirtió en un ancianito polimedicado (una media de tres pastillas por comida) y más fuerte que un roble. Con una vitalidad como nunca. –“Al final nos va a acabar enterrando Cockito a nosotros”

Pero bueno, al final llegó. Eran ya casi 13 años de vida perruna (84 añazos) con “un gran corazón”.
En mi ritual de preguntas básicas a casa cada vez que hablábamos por teléfono, después de la de –“ ¿Qué tal estais?” iba la de –“ ¿ Y Cockito?” siempre con un pequeño temor inconsciente de oir como respuesta un: -“Mal cariño, Cocko….” Pero esta vez mamá no dio tiempo a preguntar.
Después de la semana de carnaval donde estuve incomunicada del mundo llamé a casa el 1 de marzo, la tarde anterior de ir a Helsinki.
-“¿Todo bien en Carnaval?” “Bueno Silvi, como mañana te vas a Finlandia y vas a estar entretenida tengo que darte una noticia”.
Y lo supe.
-“¡¡¡¿Cocko?!!!”

¿ Quien va a ladrar como un energúmeno cuando llegué a casa ahora en Abril?

¿Quién va a meter “las narices” en mi maleta a parte de mamá?

¿De quien vamos a llenar el cuenco de agua a contrarreloj cuando vengamos de la calle antes de que suba papá para no oír un -“ ¡¡¡¡Este perrín no tiene agua!!!!”

¿Con que vamos a llenar el hueco de debajo de la barra que ocupaba su cesto tamaño nave industrial?

¿Quién va a ser cómplice silencioso de nuestros fines de semanas solas en casa cuando los jefes se van de viaje?

¿Quién va a hacerme dormir en posturas de contorsionista porque considera a bien espanzurrarse cual largo es a los pies de mi cama?

Me consoló un poco saber que fue de un dia para otro. Le llevaron como siempre al veterinario a pincharlo para la tos pero esta vez no hubo mejoria. Siguió tosiendo todo el dia. Tras una mala noche lo llevaron al día siguiente al veterinario.
Creo que en esas 24 horas envejeció de golpe los trece años…mejor…pues vivió los trece anteriores como un cachorro!!
-“ Está fatal por dentro, tiene los riñones destrozados…" y lo dejaron allí: - “Buenas noches Cockito. Dos besos de parte de las nenas ”

Espero que se los dieras en el hocico mamá, como los que les dábamos siempre Marta y yo que tan nerviosa te ponían!!!























...el amor cuando es mutuo, nos exige GRANDEZA!!!

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Precioso esto de Cocko,pero para la próxima, avisa por favor, pq estoy llorando como una magdalena aquí en la sala de informática de la facul, tengo clase en 10 minutos y no se cpmo mierda voy a salir de aquí ahora, con esta cara llena de chorretones, joder!!
Marta

22 marzo, 2006 00:56  
Anonymous Anónimo said...

Tenía razón tu madre cuando me dijo que tuviera un pañuelo a mano.
Es precioso lo que le has escrito y cómo se lo has escrito. Se llora de emoción, al leerlo, pero también te transmite la sensación de la vida tan estupenda que tuvo, lo querido que fue y lo feliz que debió ser sintiéndose parte de una familia en la que fue miembro de pleno derecho.
Un beso muy grande para ti, y otro para Cocko (que lo recibirá en elcielo de los perros), en el hocico, por supuesto.
Emma

17 abril, 2006 05:29  

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